Trabajando desde casa sin distracciones

Trabajo hace más de tres años de forma remota desde mi hogar en Cochabamba, Bolivia. 🇧🇴 Es mi primera experiencia con este tipo de trabajo y no fue fácil en un principio. La cultura de trabajo en Bolivia de oficina es muy particular y a través de los años empiezas a adquirir ciertas costumbres que son muy difíciles de olvidar. Lo que más me costó fue:

  • No tener gente alrededor para hablar
  • No tener un grupo de trabajo con el que salir después del trabajo, organizar reuniones, etc.
  • No tener esa falsa sensación de que por estar en una oficina, alguien te controla el cumplimiento de tus horas, tus tareas, etc.

En Automattic, empresa en la que trabajo, con casi 1000 empleados a través de todo el mundo, aprendí mucho sobre el trabajo remoto, pero también aprendí mucho sobre mi misma. Aprendí a confiar en mis propias habilidades y sobre todo a trabajar con un grupo de gente que está muy abierta a colaborarte y apoyarte en todo momento.

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Uno de los más grandes desafíos fue aprender a organizar mi tiempo. Y en esto sigo trabajando hoy en día. Pero mirando atrás, veo que he mejorado mucho. A través del tiempo aprendí lo siguiente:

  • Las listas son importantes. Te ayudan a trasladar la preocupación de todo lo pendiente que tienes en tu mente al papel. De esta manera evitas también distraerte a cada momento con la preocupación de no olvidarte tus pendientes.
  • Priorizar las listas y agendar es muy importante. La idea es identificar que puntos en tu lista podrás hacerlo en el día y que otros tendrás que planificarlos para mañana. Esto te ayuda a discernir si es que puedes aceptar más tareas en tu día y le da visibilidad a las expectativas que puede tener tu equipo de trabajo o jefe sobre tu disponibilidad.
  • Aprender a lidiar con las distracciones es el punto clave en el trabajo remoto. Trabajar en tu casa, con tu familia a tu alrededor, o incluso solo puede ser muy desafiante. Incluso trabajando sola me he encontrado muchas veces interrumpiendo mi trabajo para regar las plantas, sacar la basura, etc. Tareas que por estar visiblemente y cerca de nosotros se convierten en “tentadoras”.
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Las distracciones merecen su propio apartado en sí. Nos distraemos por varias razones, algunas son imprevisibles, causadas por un familiar que de repente nos interrumpe, pero también hay otras distracciones a las que sucumbimos por voluntad propia.

Para las distracciones de familiares, es muy importante, delimitar nuestro espacio de trabajo. Si es posible, tener una habitación solo destinada para esta actividad, lejos de distracciones como la televisión y otros. Puede ser muy útil para la familia, incluso para los mas pequeños, saber cuando pueden hablarte y cuando no pueden ni acercarse. Usar un letrero hecho en cartón, o similar, en un color rojo o uno muy brillante, que lo puedes poner cerca de tu estación de trabajo puede servir para señalizar cuando No es posible interrumpirte.

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Para las distracciones voluntarias, también existen metodologías. Y por distracciones voluntarias me refiero a distraerse revisando nuestro móvil, nuestras redes sociales, levantarse a hacer algo en la casa o similar. Primero es identificar por qué nos distraemos. Nos daremos cuenta que en realidad en la mayoría de casos es por cansancio. Una vez que identificamos la razón podemos tomar acciones. Si estamos cansados, es necesario realizar una pausa. Aún mejor es si planificamos nuestras pausas y les damos la importancia debida, conscientes de que el cerebro humano si o si necesita una pausa cada cierto tiempo. Planifiquemos también tiempo para nuestras distracciones. Es mejor planificar revisar las redes sociales por 20 minutos a mediodía que revisar cada 5 minutos durante todo el día.

Espero que todos estos consejos sean útiles para ustedes. Sobre todo es muy importante que no sean tan estrictos con ustedes mismos. Es normal no ser tan productivo como antes. Es normal distraerse. Lo importante es que no se echen la culpa y carguen ese sentimiento de culpa. Esta crisis nos necesita fuertes y por lo tanto debemos continuar, levantar el animo, y seguir intentando.

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